Celdas robotizadas para el lavado por chorro de alta presión

La celda robotizada de lavado por chorro de alta presión es una solución para el lavado de metales extremadamente efectiva capaz de rociar agua a una potencia de más de 300 bar. El sistema fue creado para la “limpieza” de piezas de hierro fundido del sector de la automoción, pero puede utilizarse también en los sectores más variados, en total adaptabilidad.

Este sistema representa la solución ideal también desde un punto de vista medioambiental: el lavado, de hecho, se hace solamente con agua, sin la adición de producto químico alguno, gracias a las sustancias de presión, capaz no sólo de lavar las piezas de metal, sino también de eliminar las rebabas (operación quqe hasta ahora solo había sido realizada manualmente por el operador) y por eso no tiene ningún efecto negativo en el medio ambiente. La celda puede trabajar 24/7: el robot manipula las piezas, que son “impactados” con boquillas capaces de descargar el agua a más de 300 bar. Por otro lado, se pueden también cortar los metales con agua a una fuerte presión. La presión del agua combinada con la precisión del robot, un nuevo concepto de flexibilidad, significa que se pueden “limpiar” los más variados tipos de elementos, pasando de una pieza a otra muy rápidamente.

La estructura de la planta está hecha completamente de acero inoxidable grueso para sostener pesas y presiones cómodamente. El sistema de almacenamiento de piezas le permite al operador cargar las piezas y luego tener suficiente autonomía para realizar otras operaciones, mientras que el sistema recoge la pieza automáticamente y la inserta dentro de la máquina cada 30 segundos por un robot.

Dentro de la celda hay cinco boquillas de un material especial, de diferente forma geométrica y el robot, con una lógica programada previamente, elige si fijar la pieza de trabajo en la boquilla apropiado para ser tratado, o si mantenerla firmemente, retrasar el tratamiento para colocarla más tarde en la boquilla específica con la máxima precisión con respecto al punto que se va a desbarbar. En este momento, la alta presión entra en juego: el robot se mueve lentamente y el potente chorro elimina las rebabas que quedan después del mecanizado. El ciclo es muy corto y gracias a la sustancial “velocidad” del tratamiento se permite una producción de aproximadamente 120 piezas por hora.

La celda de lavado representa la combinación de potencia, precisión y velocidad, asegurando operaciones complejas, pero sobre todo efectiva sin residuos de metales dentro de las piezas mecanizadas.

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